dimarts, 17 de febrer de 2015

LA PRIMULA

La planta estrella de febrero es un bellezón que sirve para todo. El género prímula, familia primuláceas, cuenta con plantas, todas de corta estatura pero con follajes y floraciones espectaculares, que cubren las diferentes necesidades.¿Quieres decorar el interior de casa en este tiempo difícil de la salida del invierno, en que escasean las flores? Tienes la primula obconica por poco más de 4 euros: seguramente la de tamaño entre las del género, con capítulos de grandes flores acampanadas, de cinco-seis pétalos como todas las prímulas, en colores que van del rosa pálido al casi rojo, jaspéandose con facilidad. Dispuesta en grupos y plantada en bandejas, cestas o terrinas consigue decoraciones espectaculares dentro de la vivienda pagando muy poco. ¿Quieres anunciar a bombo y platillo que en tu terraza ya es primavera, aunque falte un mes? En el vivero encontrarás una pléyade de prímulas a cuál más colorida y lustrosa (en EE UU algunas prímulas se conocen como "busspetal" -pétalos lustrosos-). En este apartado, los populares "matrimonios" (primula auriculata) se erigen protagonistas. Esta especie cuenta con, tal vez, las flores más alegres y multicolores de toda la oferta bienal.Junto a los pensamientos (Viola tricolor) son los grandes protagonistas de barandillas y balconadas en la frontera invierno-primavera. GIGANTES EN EL JARÍN Pero donde las prímulas se agigantan hasta llegar a la consideración de estandartes de la primavera es en el jardín, concretamente en las zonas de sombra y sol-sombra. Con ellas nunca los árboles se sentirán mejor acompañados. Con unas cuantas docenas de prímulas a sus pies, cualquier árbol cambia por completo, se transforma en un objeto primoroso del jardín, en un rincon especial y atractivo lleno de colores y formas.Si a los rodondendros les encanta rodear a los árboles porque en esos emplazamientos es donde se sienten en inmejorables condiciones para desarrollarse y dar lo mejor de sí mismos, las prímulas "consienten" rodear a los árboles para conferirles algo, o mucho, de su belleza, de su gracia, de su protección, cubriendo el suelo con sus grandes hojas, similares a lechuguitas fuertes y útiles. Font de mi jardín NATIVITAT