dimarts, 3 de febrer de 2015

LA COMUNICACIÓN

Yo me veo alguna vez obligada a hablar; un campo en el que no me reconozco. Cuando tengo que hablar con los otros, a veces, creo que me conviene conocerme bien, hacer un profundo examen de conciencia para poder decir lo que pienso ante los demás. Mi miedo es mi mayor dificulñtad, cuando debo hablar yo soy miedosa, es decir, tengo un miedo loco. Antes de expresarme en público pienso que no podré, no me saldrán las ideas, no tendré palabras. Me viene un gran sufrimiento, no sé si espor hablar ante los demás o es mi enfermedad, que me separa de todo y todos. Me aleja de mí. ¡Cómo me duele hablar! Cuando intento explicar situaciones muy personales tengo el temor de que los otros no me creeran. Luego me doy cuenta de que lo que quiero hacer es una confesión, una necesidad de sacar todo lo que me duele, que tapona mis palabras y ahoga mis sentimientos. ¡Cómo me duele hablar! Creo que no todos estamos en las mismas condiciones a la hora de poder decir las cosas, no todos tienen miedo. ¡Lo que daría yo porque sólo fuera parte de mi imaginación! Por no sentir lo que siento, ni padecer lo que padezco, por el mero hecho de expresar mis sentimientos. Por recomponer una vida rota que por más que intento arreglarla, no logro ni armar ni recoger los pedazos. El temor que me provoca hablar invade todo mi cuerpo, me confunde, me hace creer que lo que tengo que decir no es digno de atención, de ser escuchado. Entonces me bloqueo, sufro y sólo me queda llorar para mis adentros, para que nadie me vea, para que nadie sepa que yo también tengo sentimientos. ¡Cómo me duele hablar! Mi pasado es de horror, mi presente de lucha y mi futuro... Mi futuro es tan incierto que la mayoría de las veces, sólo me genera grandes dudas llenas de angustia. A veces pienso que a nadie le puede interesar lo que digo cuando ni yo misma quiero escucharlo, pero luego, en un intento de seguir hacia adelante quiero gritar, gritar lo que pienso, y que todo el mundo me escuche y me entienda, que lloren con mi llanto, que rían con mi risa. Poder compartir. Acompañar y que me acompañen, en definitiva, poder vivir. GEMMA