dimarts, 4 de març de 2014

FÚTBOL CONTRA LA EXCLUSIÓN INDÍGENA



     Un equipo de primera división de Ecuador busca reivindicar el peso de la comunidad quechua frente a la apatía de la sociedad y el gobierno de Quito.
En la comunidad indígena de Pilahuin, en la provincia ecuatoriana de Tungurahua, hasta hace poco el fútbol era cosa de vagos. Luis Chango, de 45 años nació allí y tuvo que ser muy ingenioso para jugar a fútol a escondidas. Iba a jugar con sus amigos a los campos trillados de cebada improvisando dos proterías. Jugaban con una pelota de trapo. Los adultos no querían que los niños se distrajeran de las labores del campo como cuidar el ganado y de sus hermanos menores, cultivar la tierra o ir a las ciudades a vender sus productos. Pero este ecuatoriano cuando se convirtió en un próspero empresario desafiando el destino, decidió invertir en fútbol. Luis Chango es presidente vitalicio de un equpo de fútbol indígena que debutó en ligas barriales en 2003 y que este año participa en la Primera División ecuatoriana de fútbol. El único precedente lo protagonizó en la década de los cuarenta el equipo indígena de Los Imbayas y que no pasó de la liga local de la provincia de Imbabura. Luis Chango cuenta que empezó hace 16 años, con 38 socios que aportaron un poco de dinero, seis sillas, un escritorio y una máquina de escribir.  En la ciudad les discriminaban, no les recibiían en los bancos, y se sentían acomplejados.
     Sobre la discriminación a los indígenas no hay estudios actualizados. En la última encuesta hecha en 2004 el 65% de los ecuatorianos admite que hay racismo en el país y un 10% se considera abiertamente racista. Los afroecuatorianos dicen ser las mayores víctimas de esa discriminación (88%), seguidos de los indígenas(71%). Pedro. Fuente: "EL PAÍS".