dimarts, 2 d’agost de 2016

BESTSELLER DE AUTOAYUDA

HOY HARÉ DEL MUNDO UN LUGAR MEJOR

En Hoy haré del mundo un lugar mejor cito aquella frase atribuida algunas veces a Marco Aurelio y otras a Francisco de Asís: "Dios, dame valor para cambiar las cosas que puedo cambiar, la serenidad para aceptar aquellas que no puedo cambiar, y la sabiduría para distinguir entre ambas". La aceptación, sobre todo de ciertos de nuestros límites, nos permite liberar nuestra creatividad, por muy sorprendente que nos pueda parecer. Pero yo no estoy a favor la aceptación a toda costa. Lo importante, a mi juicio, es conciliar con coherencia nuestros actos, nuestros valores y nuestras aspiraciones profundas.
El mayor obstáculo hoy es que la sociedad tiene la tendencia a pensar en nuestro lugar , a imponernos un modelo e inculcarnos d3seos que noson por completo nuestros. No dejarse llevar por comportamientos contrarios a nuestro valores no es solo una cuestión de ética personal: es una cuestión de salud. La depresión y el malestar a menudo tienen su origen en hascerlo. En cambio, cuando escuchamos nuestra voz interior y estamos en consonancia con nuestras aspiraciones profundas, tenemos acceso a recursos y capacidades a veces insospechadas que a menudo nos ayudan a afianzar nuestra "empleabilidad".

COMO ARMONIZAR IDEALES Y REALIDAD EN EL DIA A DÍA

Lo importante es ser conscientes de nuestras decisiones, sean cuales sean estas. Por ejemplo, podemos tomar la de dejar nuestro trabajo, aunque corramos riesgos, o la de mantener nuestra seguridad. Tanto en un caso como en el otro, hay que saber claramente lo que estamos haciendo, porque lo qué hacemos y ponerse de acuerdo con uno mismo. Eso permite darle un sentido a lo que se vive y asumir la situación de manera activa. Esta actitud tiene el poder sutil de trascender lo sentido.
Como muchos otros, en mi juventud, a veces me confinaba en el papel de víctima, pero acabé comprendiendo que caer en ello nos condena a la infelicidad y que existen alternativas. Es una cuestión de conciencia y de flexibilidad mental, de comportamiento, frente a lo que nos acontece. Hay  que hampliar nuestra gama de reacciones posibles.
Un estudio mostró que las personas que habían conseguido sobevivir en los campos de concentración eran que lograron seguir siendo un poco dueñas de sus y mantener su capacidad de elegir. ¡Y sin embargo, no parecían tener mucha elección! Por ejemplo, si tenían un trozo de pan al día, decidían si se lo comian de inmediato o si se lo guardaban para más tarde. Aquellas elecciones ínfimas les ayudaban a experimentar un espacio de libertad. A mi juicio, la libertad es indespensable para nuestra naturaleza humana.
 Font de la revista: PSICOLOGIA practica                               NATIVITAT