dimarts, 27 de març de 2012

LOS MARES DE ARABIA


 Hoy día, sobreviven muy pocos buceadores buscadores de perlas. Antiguamente se sumergían en busca del mayor tesoro. Descendían hasta cien veces al día y algunas veces llegaban hasta los 20 metros de profundiad, sin gafas y sólo cubiertos con una pequeña prenda para protegerse de las picaduras de las medusas. A veces morían envenenados por las rayas o mordidos por los tiburones. Se les reventaban los tímpanos o algunos se quedaban ciegos por la exposición constante al agua salada. Las perlas eran los diamantes del mundo antiguo. Hace un siglo eran el mayor recurso del golfo Pérsico y daban trabajo a 70.000 hombres. Los buceadores nunca sabían si la ostra que sacaban a la superficie contenía una perla pequeña o grande.
     Extraer perlas era una tradición árabe. Hasta 1930 grandes veleros kuwaitíes viajaban a Zanzíbar y Mangalore, meses después volvían a casa. Las fluctuaciones estacionales de los vientos que impulsaban esos veleros eran el motor del comercio árabe. Luego, con la llegada del petróleo desapareció ese modo de vida.
     Hoy día se extraen del fondo del mar las perlas a un ritmo superior al que pueden reponerse, al igual que pasa con todos los ecosistemas marinos. Una de las poblaciones más amenazadas es la de los tiburones, que se caputran en grandísimas cantidades para el consumo como pescado. Las capturas cada vez son menores y en cambio se intesifica la actividad pesquera.Si esto sigue así, la cosa se acabará.


Fuente: "National Geographic".