dimarts, 18 de juny del 2013

Del amor al estrangulamiento


























































































El coleccionista y marchante de arte Charles Saatchi ha sido filmado con ademanes de maltratar a su
mujer, la cocinera Nigella Lawson, cuyo libro Domestic Godess(diosa doméstica), la hizo famosa en
reino unido.El mecenas que promocionó al YBA(jóvenes Artistas Britanicos) en la década de 1990
ha reconocido que las imágenes del incidente marital son "horribles" y ha puntualizado que se trataba
de "una pelea juguetona" durante una trifulca sobre los hijos de ella, Cosima de 19 años, y Bruno, de
17.La presunta agresión tuvo lugar en un restaurante del barrio de Mayfair, centro de Londres, el
día 9 de junio durante una celebración del 70 cumpleaños del gurú del arte contemporáneo.
"Le pusé la mano en el cuello para enfatizar mi argumentación", ha explicado el que fuera publicista
y, con su hermano Maurice, fundador de la firma Saatchi@Saatchi.Las imágenes han llegado a la
polícia de Londres que está tomando cartas en el asunto.Ella no ha denunciado el incidente ni ha
dicho esta boca es mía.Él ha añadido:"Las lágrimas de Nigella se producen porque no nos gusta
discutir, no porque yo le haya hecho daño".
En la galería Saatchi de Londres inauguran esta tarde la exposición paper, obra sobre papel e instalaciones
hechas en pliegos, incluido un sofá de cartón.Saatchi no es un hombre convencional en gustos artísticos
ni en el trato con las mujeres a tenor del altercado marital que ha protagonizado con Nigella, de 53
años, en el restaurante Scott.
La cocinera es su tercera esposa.La segunda mujer se enteró de su propio divorcio en la escuela del
hijo de ambos cuando la profesora del menor le dijo que lamentaba la ruptura matrimonial: sólo Kay
Hartensein ignoraba que su marido se ha enamorado de Nigella, entonces viuda del periodista John
Diamond.Charles Saatchi fue pionero en patrocinar el arte conceptual, y fue el primero en exponer
las producciones de Damien Hirst, Tracy Emin o Sarah Lucas. A finales de los años 80 y principios de
los 90, su galería de Saint John's Wood, norte de Londres,consistía en una gran sala pintada de blanco.
Hoy es dueño de un museo instalado en un antiguo cuartel militar de Chelsea, suroeste de Londres, un
indicador de cómo ha prosperado como marchante y coleccionista.
Él es hombre recluido que no acostumbra a hablar con los medios ni asistir a las inauguraciones de sus
exposiciones.A las grandes ocasiones acudía Nigella.A la de esta tarde no parece que vaya a verse a
ninguno de ellos.