dimarts, 17 d’abril de 2012

Noticias de Animales

Un gato recorre 2.900 kilómetros
Una gata llamada Willow, que desapareció cerca de las montañas rocosas de Colorado hace cinco años, ha sido encontrada en una calle de Manhattan.No se sabe cómo sobrevivió durante cinco años ni cómo recorrió 2.900 kilómetros, hasta llegar a Nueva York. Ha sido gracias al microchip que le implantaron cuando era una cachorra, que su familia podrá cvolver a tenerla sana y salva. "Hay muchísimos coyotes y búhos por aquí", cuenta Jamie Squires, el dueño del animal. "Pensamos que algún coyote se la habría comido", añade. Explica también que cuando recibió la llamada del departamiento de Cuidado y Control de los animales en Nueva York se sorprendió mucho. Hasta que Willow llegue a Colorado, se quedará con una familia "adoptiva" en la gran ciudad. "Los niños están muy contentos de saber que va a volver", dice Squires, "todavía tenemos su calcetín navideño".

Clones antidroga
Si cuentas con un perro con un talento excepcional ¿por qué no clonarlo? Esta es una idea que ya ha abandonado la ciencia ficción, al menos para los perros. El Servicio de Aduana de Corea del Sur ha afectuado la clonación de perros adiestrados para la detección de grogas de contrabando. La educación de un perro antidroga demanda mucho tiempo, esfuerzo y dinero, los científicos piensan que todo eso se puede acortar si se emplea clones de perros que tengan excepcionales cualidades para este trabajo. Científicos de la Universidad Nacional de Seúl, que clonaron el primer perro de la historia, han llevado a cabo la clonación de labradores retrievers que destacaron por su rendimiento en la detección de drogas.

Biosensore caninos
Los perros ya pueden olfatear drogas, diabetes, cáncer y explosivos, y la nueva investigación sugiere que también podrían ser entrenados para olfatear las enfermedades antes de que se propaguen. Los perrros podrían ser enviados a los puertos, aeropuertos, aduanas y otros espacios públicos para olfatear la gripe aviar y otros agentes patógenos, según un estudio del Departaniento de Agricultura de Estados Unidos. la clave es la capacidad olfativa de los perros y su disposición a oler excremento. Aparentemente, los exrementos de un animal infectado huelen diferente de los de un animal sano. Este es el primer estudio para mostrar si el excremento puede ser utilizado como un marcador para enfermedades específicas y evitar así su propagación.

De la revista "Pelo pico pata"
Vyara