dimarts, 22 d’abril de 2014

PSICOTERAPIA PARA LA ESQUIZOFRENIA

Durante años se ha pensado que el tratamiento de los delirios y las alucinaciones era terreno exclusivo de los neurolépticos. Los estudios demuestran, sin embargo, que la terapia cognitiva conductual contribuye a paliar los síntomas psicóticos. Vencer a las voces: 1)Para el tratamiento de las psicosis esquizofrénicas se aconseja, además de los neurolépticos, una terapia cognitiva conductual complementaria.2)A través de la psicoterapia, los pacientes aprenden a cuestionar su interpretación de la realidad y a tener en cuenta explicaciones alternativas.3)La terapia cognitiva conductual ayuda a los pacientes a contrarrestar la fuerza de las voces ofensivas o imperativas que oyen; aprenden a quitarle importancia a sus alucinaciones. De normal a paranoide: en la actualidad, casi todas las directrices relacionadas con las psicosis esquizofrénicas recomiendan el uso de la terapia cognitiva conductual. Su eficacia se ha comprobado en numerosos estudios, como constató en 2008 Til Wykes, del King´s College de Londres. En un metaanálisis resumió los resultados de 34 investigaciones. En éstas, una parte de los pacientes había recibido un tratamiento farmacológico estándar; los otros habían asistido, además, a una terapia cognitiva conductual complementaria. Según concluyó Wykes, el tratamiento combinado reducía los delirios y las alucinaciones, así como la Ansiedad Social en muchos de los afectados; también favorecía su estado anímico. IDEAS DELIRANTES. Muchas personas con pensamientos paranoides creen que las observan y persiguen. MIRAR DESDE LA DISTANCIA. En 2004, un grupo de la Universidad de Birmingham trató con técnicas de terapia congnitiva a personas esquizofrénicas que, a consecuencia de sus alucinaciones, se habían autolesionado o habían atacado a otros individuos. En el momento de la investigación, los sujetos oían voces que, de manera recurrente, les ordenaban acciones violentas ("debes colgarte" o "mata a tu hijo"). También sentían una gran necesidad de acatar las órdenes. Al azar, una mitad de los probandos recibió una terapia estándar, es decir, a base de antipsicóticos y una consulta intensiva. Los demás participantes contaron en su tratamiento con una terapia cognitiva conductual complementaria. Según los resultados, en estos últimos disminuyó la sensación de poder que inferían las voces, así como la disposición a obedecerlas. Los efectos terapéuticos se mantuvieron un año después de la terapia. Por otro lado, un 53% de los pacientes que habían seguido el tratamiento convencional todavía sentía una fuerte necesidad de contentar a las voces o de calmarlas, cifra que descendía a un 14% en el grupo de terapia combinada.