dimarts, 17 de novembre de 2015

EL CAMPO PREPARA EL PAN

El campo en noviembre es una sinfonía en gris y verde. Los agricultores saben que hay hay que descansar la tierra (ponerla en barbecho) un año si y uno no, o uno si y dos no, porque si no sebreviene el agotamiento general del suelo. Si en la tierra falta nitrógeno, no se formarán suficientes hojas: si falta potasio, habrá frutos raquitícos y así sucesivamente. Así que, como primer "momentazo" de nuestro paseo, bien calzados con botas de agua contra el barro, imagina este cuadro... de cuadros, de ese campo preparando nuestro futuro pan. EL PAISAJE, EN ROJO Apesar de que desde el mes pasado árboles y arbustos amenazaban con cambios de color sorprendentes, la pérdida del verde de las hojas se produce con los fríos de este mes. Los robles autóctonos se ponen de un amarillo tritísimo,mientras sus compañeros americanos se alegran con un rojo de discoteca. Los acirones del monte pasan al morado: los serbales del bosque bajo, a naranja; los chopos de la ribera, a amarillo limón; y las hays, a un caldero casi increíble. Además, en nuestro paseo podremos comprobar la cosecha de vayas, alimento de nobles alertagadores y alertagados incipientes. Y EL JARDÍN, EN AMARILLO Me refiero al de los crisantemos, los reyes del otoño. Y es que su nombre ya lo dice todo, Khrusos-oro y anthos-flor. En nuestro paseo por el jadín encontraremos crisantemos dorados (y de muchos más colores), césped entreverado de hojas secas caídas de los árboles que lo sombrean en verano, arces japoneses en los macetones del porche entre rosa fuerte y naranja, aligustres y boneteros rojos en la rocalla... Y a ras del suelo, casi sólo visibles si nos agachamos, encontraremos los brotes verdes de nazarenos y crocus, que florecerán antes de que acabe el invierno. Font: de mi jadín NATIVITAT
Resultado de imagen de brotes de nazarenos