dimarts, 4 de novembre de 2014

" FLAVA " ¿ POR QUÉ SE QUEDARON ATRÁS?


Cada dia, en mis tiempos de estudiante, ténia que pasar por delante del jardincillo de una casa difícilmente divisable desde la calle. Esa casa, con enfoscado algo desportillado, mantenía una espesa hiedra trepando por sus fachadas, además de hallarse tras una agrupación de ejemplares de lo más decadentes, en su mayoria restos de naufragios varios, pero que en esos microclimas de ciudad van de maravilla. Recuerdo un par de thuja, que en su dia formaban parte de un seto medio: un abeto rojo, plantado tras una navidad de un año indeterminado, y un lauro real, orgullo de la corona. Pero esa casa no se divisaba bien desde la calle, sobre todo gracias a una enredadera que discurría por la tela metálica de cerramiento. Era una bignonia voluble (Campsis radicans). Esa trepadora, durante mis vacaciones de verano ! tenía que visitarla! ya que era cuando se encontraba en flor y no queria perderme el espectáculo de esas campanas rojo intenso, en ramilletes increíbles, resaltando sobre el verde de un follaje dividido más que interesante. Estas bignonias son las que te traemos. "Decir bignonia", reza el encabezamiento, y ahora continuamos: decir bignonia es como decir margarita, palabra que engloba a gran cantidad de géneros y especies. Tan margarita es un áster como un crisantemo, un girasol como una gazania. Bien pues tan bignonia es una campsis como una pondranea, una tecomaria como una Pirostegia, una pandorea como una Distictis. Todo un cajón de sastre llenito de bellezones. NATIVITAT FONT DE MI JARDÍN