dimecres, 8 de juny de 2011

EL BARÇA ENTRA EN OTRA DIMENSIÓN CON SU CUARTA CHAMPIONS

El nombre de Wembley permanece eternamente incrustado en la memoria del barcelonismo. Diecinueve años después de aquel gol de Ronald Koeman que liberó catárticamente a una aficón más sufridora que vencedora, el revival esplendoroso de los Messi, Xavi, Iniesta, Busquets, Piqué y compañia en el mismo estadio, auquqe modernizado.
Se acabó el sufrimiento. Fuimos a pasarlo bien, asi se expresan los pies de este equipazo comandado por Pep Guardiola, el gran transformador, de el mejor entrenador de la historia del Barça. El Manchester apenas pudo oponer resistencia.
El Barça, después de levantar su cuarta Champions, tres en los cinco últimos años, que se dice rápido, entra en una nueva dimensión jamás alcanzada por el club con anterioridad: la dimensión de quienes marcan época, estatus que solo se obtiene sumando Champions más allá del juego que se presente a concurso, que en el caso del Barça escapa al deporte y roza el arte. El partido contra el Manchester confirma la tesis: exhibición coreográfica y solidaria de movimientos de todo el equipo, delante, detrás y en el centro al servicio solista: Lionel Messi, el hombre del partido, la pulga atómica que hizo explosionar Wembley, el monarca del regate, el mejor del mundo, carajo. El Barça, pues, se confirma como el club más poderoso de Europa, y del mundo por extensión, del presente siglo. Nadie gana más trofeos ni mueve mejor la pelota. Vive su época dorada y la quiere hacer durar. Lo hará.